La mañana amaneció tranquila en Luna Eterna, aunque la calma era solo una ilusión que se sostenía por el leve resplandor del alba. Las torres del castillo real resplandecían con los tonos suaves de la mañana, pero en su interior había mucha tensión. Cuando Ardean ocupó el lugar de honor de la mesa de granito oscuro, todos los integrantes de alto rango ya se encontraban en la sala principal, pues se había convocado un consejo urgente desde la noche anterior.
Aria estaba situada a su derecha, com