Rowan acabó de colocar las últimas correas del equipaje justo cuando el amanecer apenas comenzaba. El campamento de Shadowcrest, aún afectado por los estragos recientes, permanecía en un silencio solemne que contrastaba con el ruido habitual de la manada. No obstante, había actividad: guerreros levantando muros provisionales, sanadores examinando a los heridos y diversos miembros organizando materiales para la reconstrucción. El aire seguía impregnado con el aroma de madera quemada, lo cual les