El viento del norte soplaba con una potencia que lastimaba la piel y levantaba remolinos de escarcha que giraban sobre el terreno endurecido. Enfrente del grupo se levantaban las montañas como gigantes de piedra y nieve, y la línea invisible que señalaba la frontera con Luna Eterna se escondía entre sus cumbres.
Raiden iba delante, despejando el camino entre la ventisca. Su figura se mezclaba con la bruma, pero su andar era firme y equilibrado, como si supiera de memoria cada piedra del sender