El trayecto a Lunarys había sido difícil y repleto de retos, pero ahora que estaba aquí, Aria consideraba que cada paso había valido la pena. A pesar de que ahora tenía que afrontar sola las pruebas del santuario, se prometió a sí misma que no fallaría. El sabio la había conducido a la entrada de un claro, donde tendría que demostrar su dignidad para ingresar al corazón del valle, un sitio en el cual parecía que los dioses habían esculpido la naturaleza.
Arboles de miles años se erguían como vi