Los caballos que marchaban en formación hacían crujir la nieve bajo sus patas. El olor del aire era de magia oscura, sangre y humo. Rowan encabezaba la marcha con el corazón latiendo fuertemente en su pecho, como si intentara huir. No se expresó en todo el trayecto y apenas respiró. Cada kilómetro que recorría se tornaba más pesado, como si intuyera lo que le esperaba al llegar.
Rowan y los guerreros se detuvieron de golpe al cruzar la frontera de Shadowcrest.
Y su mundo se desmoronó.
Las cas