Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana había llegado con esa luz pálida que convertía la mansión Beaumont en un mausoleo de mármol y cristal. Aryanna caminaba por el pasillo del segundo piso con pasos que resonaban demasiado fuerte contra el suelo de parqué, cada eco un recordatorio de su soledad en aquella jaula dorada. No había dormido. Otra noche más añadida a la colección de insomnios que llevaba acumulando desde que cruzara el umbral de est







