Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mañana llegó con esa claridad despiadada que no perdona secretos ni intenciones ocultas. Aryanna despertó en el sofá del salón contiguo al estudio, con el cuello rígido y un sabor amargo en la boca que ninguna cantidad de agua podría eliminar. La luz del sol se filtraba entre las cortinas de seda como dedos acusadores, iluminando las partículas de polvo que flotaban en el aire con la misma indiferencia con la que el mundo continuaba g







