—No voy a dejar a Emilia aquí.
Teresa dijo la frase antes de que Aryanna terminara de tomar la bolsa con documentos.
La casa Salvatierra seguía con la puerta abierta, como si todavía no decidiera si las recibía o las expulsaba. Sobre la mesa estaba la llave que Aryanna acababa de soltar. Al lado, el teléfono de Paula no dejaba de vibrar con notificaciones, mensajes de Robles, capturas del video editado y titulares que ya habían empezado a devorar otra versión de su vida.
Lucien había filtrado el