Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde se desvanecía tras los ventanales del estudio de Silvain cuando Aryanna cerró la puerta a sus espaldas. El corazón le palpitaba con una mezcla de adrenalina y culpa que ya le resultaba familiar. Laurent había bajado al sótano a revisar las cavas de vino, y Silvain no regresaría hasta las ocho. Tenía dos horas, quizás menos.
El estudio olía a cuero y tabaco, ese aroma masculino que se había convertido en sin&







