Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de la tarde se filtraba por los ventanales del vestidor cuando Laurent tocó a la puerta con tres golpes precisos, mecánicos como el tic-tac de un reloj. Aryanna levantó la vista del libro que no había logrado leer en las últimas dos horas, las mismas palabras danzando frente a sus ojos sin penetrar su conciencia.
—El señor Beaumont solicita su presencia —anunció Laurent con esa neutralidad que había perfeccionad







