Mundo ficciónIniciar sesiónLa boutique Chanel de Polanco olía a dinero recién impreso y a promesas que nadie pensaba cumplir.
Aryanna observaba su reflejo en el espejo de cuerpo completo mientras la asistente de ventas —una mujer de unos cuarenta años con el cabello recogido en un moño tan apretado que parecía dolerle— ajustaba el vestido sobre sus hombros. La tela era suave como pecado, color marfil con detalles en dorado que atrapaban la luz de los candelabros. El







