La mañana del viernes llegó con una claridad engañosa que hizo que Aryanna creyera, por un momento peligrosamente ingenuo, que podría recuperar fragmentos de normalidad. Se despertó con la determinación de visitar a su madre, una decisión que había postergado demasiado tiempo bajo el peso de la culpa y el agotamiento emocional. Necesitaba ver que alguien en su vida aún permanecía fuera del alcance de Silvain Beaumont.
Laurent le sirvió el desayuno con su eficiencia habitual, pero Aryanna notó a