El camino serpenteaba entre montañas, alejándose cada vez más de la civilización. Isabella observaba el paisaje a través de la ventanilla, sintiendo cómo cada kilómetro la separaba de su vida anterior. León conducía en silencio, con la mirada fija en la carretera y las manos tensas sobre el volante. Habían cambiado de vehículo tres veces desde su huida, y ahora viajaban en una vieja camioneta que parecía invisible para el mundo.
—¿Cuánto falta? —preguntó Isabella, rompiendo el silencio que llev