No todos los ataques necesitan un impacto inmediato para ser efectivos.
Algunos funcionan mejor cuando no se perciben como ataques.
Cuando se disfrazan de normalidad.
Cuando se integran en la rutina hasta que dejan de parecer intencionales.
Ese era el tipo de presión que ahora rodeaba a Esmeralda.
No había confrontación directa.
No había acusaciones abiertas.
Pero cada pequeño cambio en su entorno tenía dirección.
Y eso… no era casual.
Lo notó en los detalles.
Siem