La presión había dejado de ser externa.
Ahora estaba en todas partes.
En los espacios.
En los tiempos.
En las decisiones.
Pero sobre todo…
En ellos.
Esmeralda lo sentía en la forma en que su mente no se detenía. Cada escenario posible, cada movimiento anticipado, cada consecuencia evaluada antes de suceder.
No era ansiedad.
Era sobrecarga.
Y por primera vez…
Se acercaba al límite.
No porque no pudiera sostenerlo.
Sino porque todo estaba ocurriendo al mismo tiempo.
—No podemos segu