El ambiente no se había enfriado.
Había cambiado de forma.
Ya no era tensión contenida.
Era abierta.
Visible.
Casi inevitable.
Después del enfrentamiento con Caricia, todo parecía seguir en movimiento… pero más lento. Como si cada pieza estuviera ajustándose antes del siguiente golpe.
Esmeralda lo sentía.
En la mirada de los demás.
En el silencio que dejaban al pasar.
Y sobre todo…
en él.
Ricardo.
No la había perdido de vista.
Ni un momento.
Eso no era casual.
Era intención.
—Te estás moviendo