La tensión no desaparece después de una revelación.
Se transforma.
Se vuelve más íntima.
Más peligrosa.
Más imposible de ignorar.
Esmeralda lo sintió en cuanto se quedó sola. No fue alivio lo que apareció… fue ruido interno. Demasiadas piezas encajando al mismo tiempo. Demasiadas preguntas que ya no podía evitar. Y una en particular… que no dejaba de repetirse:
Ricardo.
¿Por qué sabía tanto?
¿Y desde cuándo?
Pero no fue hacia él hacia donde caminó.
Fue hacia Emilio.
Porque había algo más urgent