El golpe esta vez no fue indirecto.
No hubo rumores disfrazados.
No hubo mensajes ocultos.
Hubo intención clara.
Caricia no esperó.
La interceptó.
Frente a todos.
Esmeralda apenas había cruzado el vestíbulo cuando la vio. No sola. Nunca lo hacía así. Dos miembros del consejo a su lado, una asistente detrás, y esa postura impecable que no dejaba espacio a duda: esto era público por diseño.
—Esmeralda —dijo Caricia con una sonrisa perfecta que no tenía nada de cálida—. Justo a quien buscaba.
El m