Las verdades más peligrosas no son las que llegan como un golpe.
Son las que se filtran.
Las que se instalan poco a poco en la mente hasta que ya no pueden ignorarse, hasta que ocupan cada espacio de pensamiento y comienzan a reorganizar todo lo demás.
Esmeralda estaba exactamente en ese punto.
No había una confesión.
No había una prueba concreta.
Pero había demasiadas piezas encajando en silencio.
Y eso…
Era suficiente para inquietarla.
El ambiente seguía cargado incluso después de qu