Hay momentos en los que el conflicto externo deja de ser lo más importante.
Porque lo que ocurre internamente…
Es más difícil de manejar.
La noche había caído lentamente, pero no trajo calma. El espacio seguía cargado, como si todo lo ocurrido durante el día se hubiera quedado impregnado en las paredes, en el aire, en cada superficie.
Esmeralda permanecía ahí.
No por necesidad.
Por elección.
Porque salir implicaba enfrentarse a todo lo que estaba evitando procesar.
Y quedarse…
Le daba