Hay traiciones que se anuncian.
Y hay otras que se construyen en silencio… hasta que ya es demasiado tarde para ignorarlas.
Esmeralda no quería nombrarlo.
No todavía.
Porque en cuanto lo hiciera, dejaría de ser una posibilidad… y se convertiría en una realidad.
Y esa realidad tenía peso.
Demasiado.
Frente a ella, la pantalla seguía mostrando lo mismo: rutas de acceso, modificaciones de archivos, tiempos que no coincidían con los registros oficiales. Todo estaba ahí, visible, pero dispers