La gala continuó.
Las risas.
La música.
Los brindis.
Los discursos.
Todo seguía igual para el resto del mundo.
Pero para Valeria Montemayor algo había cambiado.
Profundamente.
Desde el otro extremo del salón observó a Emilio y Esmeralda.
Juntos.
Como si pertenecieran al mismo universo.
Como si el mundo desapareciera cuando se encontraban.
Y eso era precisamente lo que más le dolía.
Porque ella conocía esa mirada.
Aquella que Emilio dirigía a Esmeralda.
Aquella que alguna vez había sido para ell