Caricia Villarreal no era una mujer que reaccionara por impulso. Cada paso que daba tenía intención, cada palabra estaba calculada y cada silencio era una herramienta. Pero lo que estaba ocurriendo con Esmeralda no era algo que pudiera ignorar o postergar. No porque le incomodara… sino porque representaba una amenaza directa a un orden que llevaba años construyendo.
Desde su oficina, con la ciudad extendiéndose tras el cristal, revisaba informes que apenas captaban su atención. Su mente estaba