C65-MI REINA.
C65-MI REINA.
Stefan se apartó solo lo necesario y sin dejar de mirarla, su mano grande se deslizó por su propia polla. Camille lo observó con las pupilas dilatados, ahora el miedo asomando entre la excitación.
—Stefan… —su voz sonó frágil—. Eso no va a caber.
Él sonrió y le dio un beso rápido pero intenso en los labios, como para calmarla. Y luego agarró sus muslos y los abrió más, colocándose entre ellos.
—Va a doler —reconoció, la voz grave pero suave—. Pero iremos lento. Tan lento como neces