– Llamadas prohibidas
La mirada de Clara se endureció.
—¿Y puedo saber por qué estás tan segura de que regresarán?
Aisel levantó los hombros con inocencia.
—No sé, mamá. Solo lo digo por decir… —contestó mientras intentaba sonar despreocupada.
Clara avanzó unos pasos, observando cada gesto de su hija.
—Aisel, sé que te pedí perdón por hablarte mal de Cristina —dijo con un tono aparentemente arrepentido—. Reconozco que actué mal, pero…
—Mamá, por favor —interrumpió Aisel con voz firme—. No quie