Cristina miró al suelo, mordiéndose la uña del pulgar.
—Bueno, eso sí es verdad… Clara siempre ha sido manipuladora. Pero… —Cristina suspiró, sintiendo el peso de la otra amenaza—. ¿Cómo sé si es verdad o mentira? Y aunque quisiera averiguarlo, no puedo. Ya sabes cómo está el padre de Rubén.
La imagen de Enzo Colmenares y su voz sepulcral al teléfono la hizo estremecer.
—Él me amenazó, Jess. Me dijo claramente que si yo buscaba a Rubén, destruiría mi vida como empresaria. Y lo que es peor… teng