– La semilla del veneno
Clara subía las escaleras con ligereza, pero su mirada inquieta se movía de un lado a otro, asegurándose de que nadie estuviera cerca. Su corazón latía con fuerza, impulsado por la mezcla de ansiedad y triunfo que recorría su cuerpo. Cuando llegó al pasillo superior, respiró hondo y se acercó a la habitación de Enzo. Tocó el picaporte con cuidado, abrió apenas la puerta y entró en silencio.
Enzo estaba de pie frente a la ventana, con las manos apoyadas en el borde del ma