– La llamada que lo cambió todo
Cristina llevaba más de tres horas revisando informes, contratos pendientes y reorganizando algunos proyectos que necesitaban aprobación urgente. El cansancio se reflejaba en sus hombros tensos, y su mirada, aunque firme, tenía ese brillo agotado que solo aparece cuando el trabajo y los problemas personales se mezclan hasta volverse un solo peso sobre la espalda.
A su lado, Jessica terminaba de archivar varias carpetas con diligencia.
—Ya está todo listo, Cristi