72. La voz al otro lado del teléfono
Daniel se llevó el teléfono satelital a la oreja. Su respiración era rápida y agitada. El viejo almacén estaba sumido en un silencio sepulcral y gélido.
—Diga —habló Daniel con su profunda voz de barítono.
Una carcajada ronca atronó desde el otro lado de la línea. Marco Belladonna sonaba inmensamente satisfecho.
—¿De verdad creías que era tan estúpido, sobrino?
—¿Dónde está Maya? —gruñó Daniel sin andarse con rodeos. Las venas de su cuello palpitaban con fuerza.
—La mejor amiga de tu esposa no