73. La batalla de la Reina en su trono
Bianca miró el frío cañón del rifle apoyado en la sien de Maya. Las lágrimas de su mejor amiga corrían a raudales, empapando la cinta adhesiva negra que le tapaba la boca. A Bianca se le partió el corazón al ver la desesperación en los ojos de Maya. Esa noche no tenía otra opción. Tenía que salvar a la única familia que le quedaba.
—Está bien —dijo Bianca en voz baja. Su voz temblaba, conteniendo una ira colosal—. Bajaré el arma ahora mismo.
—Una decisión inteligente, señora Hartwell —la elogió