83. Viaje al Palacio del Agua
El sonido del auricular seguía zumbando en el oído de Bianca. Su corazón latía a mil por hora. Miró el rostro de su marido conteniendo la respiración. Daniel le devolvió la mirada con el ceño fruncido. El hombre se dio cuenta de que algo muy urgente estaba sucediendo.
—Tenemos que salir de este lugar ahora mismo —susurró Bianca en voz baja. Tocó la manga de la chaqueta de su marido—. Ya tengo la información.
—¿Qué ha dicho ese hombre gordo? —preguntó Daniel. Su voz sonó sumamente grave y cautel