84. Trampa en el Palacio del Agua
El cañón de la pistola negra se apoyaba firmemente en la frente de Daniel. Bianca contuvo la respiración; su pecho se agitaba con fuerza. Se preparó para neutralizar al guardia que tenía delante. Su mano izquierda ya estaba fuertemente apretada en un puño bajo su vestido esmeralda.
—Este sistema de escáner nunca falla —gruñó el guardia con la máscara de hierro; su dedo índice empezaba a presionar el gatillo—. Sois unos intrusos.
—Baja el arma —ordenó Daniel con su voz de barítono sumamente sere