64. El entrenamiento de la Reina Guerrera
El olor a goma de las colchonetas y a sudor inundaba el aire del gimnasio en la planta noventa y ocho. Aquella mañana se respiraba una tensión mucho mayor de lo habitual. Daniel estaba de pie en el centro de la sala de paredes de cristal. Sus ojos observaban a Bianca con una mirada sumamente afilada. Había tomado una decisión inquebrantable la noche anterior. Su esposa no podía seguir siendo un blanco fácil.
—No voy a permitir que te conviertas en su presa fácil —dijo Daniel con firmeza; su voz