61. Una amenaza en un sobre de seda
El silencio en el despacho del CEO en la planta noventa y nueve resultaba sumamente asfixiante. Bianca miraba fijamente el rostro de su marido. Daniel aún sostenía la foto borrosa con la mano rígida. Las venas de su cuello estaban marcadas con fuerza. Su máscara de compostura había regresado. Sin embargo, sus ojos irradiaban una tormenta de hielo letal.
—¿Quién es La Rosa Nera en realidad, Daniel? —preguntó Bianca en voz baja. Dio un paso hacia su marido—. Dijiste que eran la familia biológica