113. Los nudos que atan el pasado
Un frío repentino se coló bajo la gruesa manta que los envolvía. Bianca miró el rostro de su marido con el corazón latiendo desbocado. La última frase de Daniel acababa de desterrar de sus ojos cualquier rastro de somnolencia. Los secretos familiares de la madre de Daniel no eran un tema trivial. Eran una caja de Pandora que contenía un peligro muy real.
—Te refieres a... La Rosa Nera? —preguntó Bianca en voz baja, asegurándose de pronunciar correctamente el nombre del sindicato de la mafia.
—S