167. Un nuevo aliento en nuestro mundo (FIN)
El dolor llegó como una violenta marea. Bianca estrujó con fuerza la manga de la camisa de su marido. Su respiración se volvió entrecortada al intentar soportar la contracción que parecía desgarrarle el bajo vientre.
Daniel se quedó paralizado durante dos largos segundos. Los oscuros ojos del hombre se abrieron de par en par al ver el charco de agua sobre el sofá. El pánico más puro estalló de inmediato en su rostro.
—¡Kenzo! —rugió Daniel en dirección a la puerta principal—. Prepara el auto ah