114. El contraataque de la Reina
El aire en el dormitorio principal se volvió asfixiante de inmediato. Bianca se quedó petrificada, con los ojos desorbitados. Por instinto, se abrazó con fuerza el vientre plano. El amenazante mensaje que Kenzo acababa de leerle había golpeado con fuerza su instinto maternal.
Alguien sabía de su embarazo. Un secreto que, en teoría, solo conocían Daniel y la doctora personal de la familia Hartwell.
—Destruye ese paquete ahora mismo —gruñó Daniel por el teléfono. Su voz de barítono hizo vibrar to