Capítulo 159. A efectos práctico no existes.
El despertar de Arthur fue una sacudida brutal. Un balde de agua helada, sacada directamente del puerto contaminado, impactó contra su pecho y su cara, arrancándolo de la inconsciencia con un grito ahogado.
Abrió los ojos, boqueando en busca de aire, escupiendo agua salobre y sangre.
Intentó llevarse las manos a la cara para limpiarse, pero sus brazos no respondieron. Sus muñecas estaban aseguradas con bridas de plástico industriales a los reposabrazos de una silla de metal oxidada. Sus tobillo