Capítulo 158. El método del dragón.
El motor de la SUV blindada rugió como una bestia despertando en la noche, rompiendo la tranquilidad de la zona residencial. Esteban conducía con una precisión quirúrgica, sus manos firmes sobre el volante, mientras el vehículo devoraba el asfalto a ciento cincuenta kilómetros por hora.
Ares iba en el asiento del copiloto, aunque había dicho que iría al depósito de la naviera, al final había decidido ir con Esteban. Se había quitado la corbata y desabrochado el botón del cuello de la camisa. No