Un suegro bastante difícil.
La sonrisa del gemelo Mendoza pocos la notaron, le agradaba escuchar lo que Angela le decía, para ellos, los herederos, no había medias tintas, amaban sin reservas, eran intensos, entregados, cuando encontraban a la persona que les hacía despertar su corazón.
— No me importa recibir este golpe o más si así queda claro mis intenciones contigo, por supuesto que le hablé de frente a mi amigo sobre lo que siento por tí, pero afortunadamente no lo lastimé demasiado como yo creía que pasaría. La