Un cliente nuevo para la arquitecta.
El CEO Darkok había llegado a su compañía después de dejar a su esposa en la suya, de muy mal humor, ella se había negado a ir con él a las cabañas.
El hombre entró a su oficina y dejó su portafolio de un solo golpe en su escritorio.
— ¿Qué le pasa CEO Darkok? ¿Tuvo diferencias con algún socio?
— No, ¿Quién se atrevería a contradecirme? Quién más que mi esposa, ella no quiere ir a unas cabañas conmigo a pasar un fin de semana, si no llevamos a Vladimir.
— ¿Y que tiene eso de malo? U