¡Yo... me muero de celos...!
En el hospital Angelic sentía que el corazón se le partía en mil pedazos, lo había perdido, había perdido a Dimitrir para siempre. Pero no solamente eso, si no que también él había perdido a esa mujer que lo amó incondicionalmente.
— ¡¿Por qué le dijiste todo eso?! ¡Ahora él piensa que somos amantes, que me acuesto contigo desde que estaba casada con él, me llamó cualquiera, cree que soy una zorra!
— ¡Angelic, él ni siquiera quiso escucharte, no iba a permitir que te siguiera ofendiendo,