Quiero matarlos a todos.
Al final se pusieron en marcha, el CEO que se creía intocable, se daba cuenta de que no lo era tanto. El niño lloraba porque no estaba acostumbrado a que nadie le hablara fuerte, sentía que había autoridad ahí, y eso antes no lo había sentido.
En poco tiempo estuvieron en la compañía Lombardi. El comando los hizo bajar.
— Dónde corras te vuelo la cabeza a ti y a tu bastardo, ¿Escuchaste? Ahora Andando.
De otros dos coches que también llegaban, dos niños más fueron llevados a la compañ