Al CEO esa noche su mujer le hizo pasar las de caín, la langosta llegó, el pay de manzana también, la comida olía deliciosa, pero en ese momento el médico pasó a revisar a la paciente.
— Pero que rica se ve esa langosta.
— Verdad que si, doctor.
— Si, pero creo que no es compatible con los antibióticos que le estamos aplicando. Si pudiera comer otra cosa, estaría perfecto.
La embarazada ya estaba salivando de lo mucho que se le antojaba el crustáceo, no lo podía dejar ir.
— Enton