No te dejaré ir.
Cuando Emma y los gemelos se marcharon, Angelic no pudo evitar pensar que su amiga tenía razón. Su ex esposo no era precisamente alguien con el que se pudiera jugar, él era implacable cuando se atrevían a meterse con algo que era suyo, o con algo que le importaba. Era un hombre que nunca perdía.
El día pasó entre llamadas para poder obtener el permiso para construir el paso superior, pero no tuvo éxito. Su ex esposo si que se había asegurado de que no lo obtuviera.
— Angelic, ya casi es