No creo en tus promesas, demonio.
Después de ver a la rubia prácticamente correr por su vida, a Angelic le costó trabajo salir del shock en el que se encontraba, ella creía que su ex marido realmente amaba a esa sensual mujer. Pero verlo amenazarla tan furioso, le decía otra cosa.
— Angelic... Angelic, ¿Estás bien? ¿El bebé está bien? Responde, mujercita.
— Si... estoy bien, pero... Genial, me dejaste por esa mujer, y ahora que ya no estamos juntos y estoy renaciendo mi vida, viene y me amenaza con mi hijo. El que estés