Enfrentar a sus esposas y decirles que sus hijos no regresarían, fué bastante difícil para los empresarios. Las mujeres que se creían intocables lloraron porque ya no tendrían a sus mal portados hijos
El odio y el rencor se instaló en los negros corazones de esas esposas que no supieron ser buenas madres y criar en la decencia y valores a sus engendros.
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Por la mañana temprano, Angelic terminaba de poner la corbata del uniforme de Vladimir, Dimitrir se vestía mientras tanto en el en