El bebé Mendoza.
Absolutamente todos en la habitación se le quedaron viendo a la paleta blanca y tonos rosados. La gemela dejó caer dos lágrimas que rodaban por sus mejillas, ella se veía bastante afectada.
— Cariño... ¿Qué estás haciendo? ¿Qué tengo que perdonarte? Me estás asustando, ¿Por qué tienes una prueba de embarazo en la mano...
El padre apenas podía hablar, no podía ser lo que se estaba imaginando, no, no lo creía.
— Es justo lo que estas pensando papá, y lo que están pensando todos aquí, apenas