La sala de conferencias del edificio central estaba iluminada por una luz blanca impecable.
Minimalista. Pulcra. Fría.
Vega permanecía sentada en la cabecera de la mesa ovalada, la tablet frente a ella, los documentos organizados en orden milimétrico. Su postura era perfecta. Espalda recta. Mentón firme. Mirada enfocada.
El vicepresidente Estigarribia estaba a su derecha.
Observándola.
No de manera evidente.
Pero sí constante.
La videoconferencia inició a las 09:00 en punto.
En las pant