El despacho presidencial estaba en silencio.
Un silencio denso, reflexivo.
Alonso permanecía sentado detrás del escritorio, los documentos desplegados frente a él como piezas de un tablero que debía mover con precisión. La luz de la tarde dibujaba líneas doradas sobre el papel, iluminando cláusulas, condiciones, horarios.
Francia.
Mirian.
El avión privado.
Su mirada descendió lentamente por el párrafo donde se especificaba el traslado compartido. Sus labios se curvaron apenas, no en