Vega se dejó caer lentamente en la silla, como si el cuerpo ya no le respondiera. El silencio de la oficina cerrada con llave era espeso, opresivo, casi cruel. Se llevó ambas manos al rostro, presionando con fuerza, intentando contener el temblor que le recorría los dedos.
—Ha perdido la cabeza… —murmuró, con la voz rota—. Theodore ha perdido la cabeza. No entiendo del porqué de su comportamiento, se supone que ya estamos divorciados esto era lo que él quería, divorciarse y ser feliz con su g